Crespúsculo doméstico sin generador

Versión editada de una entrada en mi diario a dos meses del huracán María. 

El asueto del generador de electricidad devuelve sonidos cotidianos a mi tarde. Escucho el móvil sonando como si cantara para una vieja melodía que el viento, solo el viento conoce. No interrumpe. Es como una gota de agua tibia sobre piel mojada. Siento su repique y tintinar en mi espalda como cosquillas que empiezan en el centro de mi oído. (more…)

Peregrinaciones huracanadas

Después del huracán María estuvimos incomunicados debido a varios derrumbes en la carretera.

El más grande estaba en la entrada a la carretera 741 que lleva a la casa de mis padres donde pasamos el huracán. Varias personas cruzaron el derrumbe de casi una cuadra para ver a sus familiares.

Una de esas personas fue el papá de mi hijo Diego. Llegó dos veces hasta allí. La primera no pudo seguir porque era tarde y se acercaba la hora del toque de queda. La segunda vez caminó a todo pulmón esa cuesta llena de lodo y escombros. Llegó a la casa jadeando lleno de barro hasta la cintura y con sus zapatos destruidos, pero energizado por el amor y el alivio de abrazar a su hijo. (more…)