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apuntes coronavirus Puerto Rico

24.03.2020 Ansiedad Viral

El domingo me asecharon todos los miedos que había mantenido en cuarentena. Vivir en distanciamiento social y toque de queda es como estar en una eterna víspera de huracán.

I wanted to walk through the empty streets
And feel something constant under my feet
But all the news reports
Recommended that I stay in doors

–We will become silhouettes, The Postal Service


El domingo me asecharon todos los miedos que había mantenido en cuarentena. Sentada en el sillón, mientras mi hijo veía la película The Adventures of the Baron Münchausen, hacía ejercicios de respiración, esperando a que el agua de azahar hiciera efecto. Podía sentir mi presión sanguínea subiendo. Escribí un mensaje de texto a mis amigas y lo solté: Hoy no estoy bien. Es el SOS que todas hemos enviado o enviaremos. No faltaron palabras amorosas, compasivas y solidarias. Solté unas lágrimas tímidas y continuamos con nuestra rutina de chistes, memes, preguntas, quejas y recomendaciones.  

Vivir en distanciamiento físico (a.k.a. distanciamiento social) y toque de queda es como estar en una eterna víspera de huracán. Esas primeras horas del azote, donde todavía transmite la radio y tienes señal de celular. Ese momento cuando empieza la adrenalina y te ataca el hambre. Se está en un limbo nervioso, hasta que se baja el volumen de la radio y se apaga el celular. Solo queda esperar a que pase el huracán. Pero este huracán es estacionario. 

El domingo de ese leve ataque de pánico, lo empecé con noticias sobre los números estrepitosos de contagio a nivel global (sobre todo las cifras horrorosas de Italia y España) y declaraciones de la Organización Mundial de la Salud ubicando a Estados Unidos como el próximo foco de la pandemia. Por WhatsApp me había llegado un mensaje sobre algún experto indicando que tomando en cuenta el periodo de incubación del coronavirus y pasadas los primeros siete días del toque de queda, ahora se vería el aumento de casos. Eso fue lo que mis ojos vieron a las 7:00 a.m. antes de tomar café, horas antes de recibir a mi hijo. 

En el transcurso de los últimos 10 días he leído muchísimas noticias de distintas fuentes. He tenido que verificar toda clase de información que llega por WhatsApp. ¡Y ni hablar del estruendoso “EMERGENCY ALERT” que nos descalabra todas las noches! 

He decidido dosificar la cantidad de noticias que consumo. La pandemia ha puesto en hyper mode dos aspectos de mi personalidad: mi imaginación catastrófica y mi adicción a las noticias. Mi día transcurre con mucha más tranquilidad cuando me limito a ver la noticias solo un momento en la tarde. Verifico los titulares. Busco alguna actualización sobre lo que está haciendo el gobierno. Miro los números del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico y ya. Estoy a punto de cerrar Facebook. Instagram funciona mejor para enajenarme un poco. Ponerme a dieta de noticias y mensajes virales me ha aliviado bastante. 

Hay un video de The Postal Service que a mi hijo siempre le ha gustado. Trata de una situación apocalíptica en la que hay que encerrarse para sobrevivir. Me parece muy apropiado para el momento, pero más que nada, me encanta su levedad. A pesar del tema de la canción, la música me pone de buen humor. Aquí va porque “I’m not coming out until this is all over”.

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